Según la ciencia decir malas palabras te hace más feliz e inteligente

Hombre gritando malas palabras

Podemos juzgar y mirar mal a las personas que usan malas palabras constantemente, pero lo que no sabemos es que realmente ellos pueden ser más completos, inteligentes y felices que nosotros. Y eso es algo que dice la ciencia.

Las personas que dicen groserías son más inteligentes

Un estudio de 2015 encontró que las personas que tienen el hábito de las malas palabras tienen un coeficiente intelectual más alto. Poder distribuir groserías con la mayor frecuencia posible dentro de un intervalo de un minuto se relacionó con una puntuación más alta en una prueba de Cociente de Inteligencia. [¹]

Esto se debe a que, según la investigación, un amplio vocabulario de malas palabras sería un signo de fuerza retórica. Es decir, una buena capacidad de argumentación y formulación de ideas. La misma encuesta mostró que aquellos que son desordenados y duermen tarde también obtuvieron mejores puntajes en los exámenes.

Las malas palabras son una señal de honestidad

Según una encuesta con 276 participantes, las personas que hablan con groserías son más honestas y confiables que las que no usan malas palabras en la vida cotidiana.

La encuesta señaló que las personas tienden a usar malas palabras más como una forma de expresarse que como una forma de dañar a los demás, y que la honestidad se asocia con niveles más altos de groserías en experimentos realizados con voluntarios.

Las personas que maldicen son más felices

Finalmente, es posible decir en base a otro trabajo científico que decir malas palabras hace a una persona más feliz en general. Esto se debe a que el hábito tiene un efecto directo sobre el alivio del dolor, favorece la expresión de sentimientos, promueve las conexiones sociales y mejora la salud física y mental.

Según este estudio, maldecir mejora la circulación sanguínea, aumenta la liberación de endorfinas y promueve una sensación de calma, control y bienestar.

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  1. Jay, K., & Jay, T. B. (2015). Taboo word fluency and knowledge of slurs and general pejoratives: Deconstructing the poverty-of-vocabulary myth. Language Sciences. doi:10.1016/j.langsci.2014.12.003.

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